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LA NUEVA DOCTRINA DE SEGURIDAD NACIONAL DE LOS ESTADOS UNIDOS PARA EL SIGLO XXI 7 de octubre de 2002 SUMARIO La Casa Blanca anunció la publicación de su nueva Doctrina de Seguridad Nacional, que tiene por eje central el lanzar ataques preventivos contra organizaciones terroristas y naciones hostiles que pudieran amenazar la seguridad e intereses de los Estados Unidos. Esta doctrina estratégica por sus características ha generado preocupación en la comunidad internacional porque la misma puede alterar las relaciones geopolíticas que mantiene Washington con otros países y organizaciones internacionales. ANTECEDENTES La Administración Bush presentó el 20 de septiembre al Congreso de la Nación su nueva política de Seguridad Nacional. El documento que está compuesto por treinta páginas y que fue elaborado por la oficina de la asesora de seguridad nacional Condoleezza Rice, describe los principios de la política de defensa y relaciones exteriores de la Casa Blanca para el siglo XXI. El documento tiene su génesis en dos hechos históricos: el primero, el fin de la Guerra Fría y el otro los atentados terroristas del 11S. Tomando como fundamento estos dos hechos, el documento se aparta de los principios estratégicos de contención y disuasión que imperaron después de la segunda guerra mundial y que marcaron la política de seguridad de los Estados Unidos por un espacio de cincuenta años. Según esta teoría, el concepto de disuasión y contención se basaba en que ningún adversario atacaría a los Estados Unidos por el temor a una represalia contundente y devastadora. Sin embargo, para los asesores del Consejo Nacional de Seguridad que fueron encargados de la elaboración de este documento, en las actuales circunstancias esta estrategia se ha vuelto obsoleta, tomando en consideración que la amenaza proveniente de estados con intereses expansionistas como fue el caso de la ex Unión Soviética, han desaparecido y que en la actualidad las amenazas más probables que enfrenta la nación estadounidense, son principalmente las organizaciones terroristas y naciones hostiles que poseen arsenales de armas de destrucción masiva (ADM) con la intención de utilizarlas en contra de los Estados Unidos. Basados en estas proyecciones, se plantea que ante tales adversarios la Casa Blanca no puede esperar ser atacada, por tal motivo se podría ordenar la utilización de sus fuerzas armadas en forma preventiva con el objetivo táctico de neutralizar a estos estados u organizaciones antes que representen una amenaza estratégica para la seguridad nacional. EVALUACION DE INTELIGENCIA En cuanto a la aplicación práctica de esta doctrina, la misma plantea una serie de retos para la maquinaria bélica del Pentágono: en primer lugar es preciso reestructurar sus fuerzas armadas para que el poderío militar se vuelva más flexible y adecuarlo a los nuevos requerimientos operacionales. En tal sentido, es nuestro criterio que las Fuerzas Especiales, como los Boinas Verdes y los Navy Seal asumirían un papel más beligerante en los conflictos del futuro, como lo vienen realizando en la actualidad en la lucha contra el terrorismo. De igual forma según nuestras estimaciones, se hace necesario mejorar las unidades de despliegue rápido para que estas se puedan movilizar hacia cualquier escenario internacional en forma rápida y contundente. En segundo lugar, la comunidad de inteligencia tendrá que adecuarse a los nuevos requerimientos de información que el ejecutivo necesita para poder identificar estas nuevas amenazas que podrían atentar contra los Estados Unidos. Esta nueva reformulación de la doctrina militar estadounidense ha causado alarma en la comunidad internacional, porque la misma sustenta el intervencionismo preventivo como parte central de sus principios y avala el hecho de que la Casa Blanca puede ordenar el uso de la fuerza militar sin necesidad de contar con el apoyo diplomático que ofrecen los organismos internacionales, dejando al margen y en un rol irrelevante a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Por otro lado, se desprende del análisis del texto que la administración Bush sostiene como principio cardinal que no se permitirá que otra nación supere militarmente a los Estados Unidos y que esta supremacía será mantenida a toda costa. Este postulado encierra un mensaje no solo a los naciones que forman parte del "eje del mal", el mismo también afecta según nuestra interpretación, a Rusia y China que tienen la intención a mediano plazo de convertirse en superpotencias. Estas dos naciones en la actualidad son los principales adversarios estratégicos de los Estados Unidos y podrían por temor a que su nueva política de defensa alterara la actual correlación de fuerzas en el escenario internacional, sentirse presionados en un momento determinado a iniciar una carrera armamentista para no quedar relegados a un tercer plano y evitar que la supremacía militar de los Estados Unidos se convierta en su principal desventaja dentro de sus zonas de influencia. PROGNOSIS PRIMERO: La actual Doctrina de Seguridad Nacional es el fundamento teórico que sustentará las próximas operaciones militares contra las naciones u organizaciones que la Casa Blanca catalogue como una posible amenaza para su seguridad nacional e intereses geopolíticos. Con este esquema, la administración Bush está justificando su próxima campaña contra el régimen de Saddan Husseim. SEGUNDO: El documento analizado reviste de una importancia geopolítica singular, debido a que el mismo rompe con los principios de disuasión y cooperación multilateral que fueron las bases de la administración Clinton. Según esta nueva tesis, los postulados anteriores son obsoletos y por ello la Casa Blanca adoptará una política exterior más agresiva. TERCERO: El texto analizado es claro al señalar que la administración Bush no va a depender de los organismos internacionales, como es el caso de la ONU. De ser preciso, estas acciones armadas serán ejecutadas en forma unilateral o con alianzas estratégicas con otras naciones. CUARTO: Los principios de prevención e intervención preventiva en un futuro inmediato podrían traer como consecuencias conflictos diplomáticos con naciones como Rusia y China que en la actualidad tienen una posición estratégica de consideración dentro del escenario internacional. CONCLUSIÓN Este documento recoge el pensamiento de los sectores más conservadores de la Casa Blanca que pretenden consolidar en el escenario internacional a los Estados Unidos como la única superpotencia militar, aprovechando la actual coyuntura de la guerra contra el terrorismo. En el mismo orden de ideas esta doctrina no permitirá que otras naciones desafíen el actual poderío militar y tecnológico que hoy ostenta los Estados Unidos y para ello la Casa Blanca no vacilará en utilizar el intervencionismo preventivo contra aquellos países que según la percepción de Washington, sean una amenaza contra sus intereses geopolíticos.
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