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EL FUTURO GOBIERNO DE ALVARO URIBE VÈLEZ Y SU ESTRATEGIA DE CONTRAINSURGENCIA 3 de Junio de 2002 SUMARIO La elección del candidato independiente Álvaro Uribe Vélez como presidente de la República de Colombia, representa el marco perfecto para que éste lleve a la práctica su estrategia contrainsurgente contra los grupos subversivos del país. Esta estrategia según nuestra primeras evaluaciones, podría agudizar el conflicto interno que hoy azota a este país sudamericano. ANALISIS El discurso belicista contra los grupos insurgentes planteado por Álvaro Uribe Vélez fue el factor predominante que le permitió ganar las elecciones colombianas con un arrollador margen de un 53%. Los colombianos votaron por la propuesta contrainsurgente que Uribe había planteado en su campaña como una respuesta electoral ante el fracaso de la gestión de pacificación de Andrés Pastrana y el incremento del accionar de los grupos guerrilleros y paramilitares en los últimos meses. La estrategia contrainsurgente de Álvaro Uribe que se denomina "Seguridad Democrática" y que fuera propuesta en su programa de gobierno como una fórmula poco ortodoxa para enfrentar a los grupos subversivos, que hoy controlan gran parte del territorio colombiano, se fundamenta en dos principios básicos: Primero: La profesionalización del ejército Colombiano, consistente según la propuesta de Uribe en la eliminación del servicio militar obligatorio y la creación de un cuerpo militar profesional, con unos 100,000 soldados. En base a esta plan se podría contar con un ejército más profesional que pueda hacerle frente a los grupos insurgentes de una forma más eficaz. Segundo: El otro punto de la estrategia contrainsurgente se basa en la conformación de un millón de informantes, los cuales serían las fuentes de información de los organismos de seguridad del Estado. Este programa estaría compuesto por personas que conformarían organizaciones de frentes locales de seguridad en los barrios, redes de vigilantes en las carreteras y en las zonas rurales. Con la misión específica de proporcionar información de lo que sucede en las distintas comunidades, ciudades y carreteras del país para evitar los secuestros masivos y atentados terroristas que realiza el ELN y las FARC. Para incentivar a estos grupos, las personas que colaboren con información confiable y se logre neutralizar una acción insurgente se le otorgaría una recompensa en efectivo y se garantizaría el anonimato de la fuente de información. Según nuestros analistas la estrategia de contrainsurgencia aquí planteada no es nueva y ha sido aplicada en otras latitudes con un margen considerable de éxito, pero no en la magnitud que pretende el nuevo presidente de Colombia. En la actualidad una de las mayores vulnerabilidades que presenta el ejército colombiano aparte de su falta de movilización, es la ausencia de información con valor de inteligencia que les permita neutralizar las acciones de los grupos subversivos antes que estas se materialicen. En este sentido la propuesta formulada por Álvaro Uribe de formar un millón de informantes que se conviertan en los ojos y oídos de los estamentos de seguridad del Estado, busca subsanar esta deficiencia. Para algunas organizaciones de Derechos Humanos, lo peligroso de este proyecto radica en que el mismo se convierta en una fachada para amparar a los grupos paramilitares, como sucedió cuando Álvaro Uribe fue gobernador del Departamento de Antioquia y el mismo creo en 1994 las Asociaciones Comunitarias Convivir, las cuales fueron vinculadas con los grupos de extrema derecha y los paramilitares. Por otro lado, el próximo presidente colombiano tiene claro que para obligar a las FARC a sentarse en una mesa de negociación nuevamente, es preciso cerrar todos los espacios de maniobra que hoy posee el grupo insurgente y restringir su capacidad de movilización por medio este de proyecto. De igual forma en la misma medida que el Presidente electo, desarrolla su estrategia antisubversiva en el frente interno, la misma sería complementada en el plano diplomático para neutralizar el apoyo internacional del que todavía disponen las FARC y el ELN, como parte del esquema de aislamiento que se pretende implementar para derrotar a estos grupos subversivos. En este sentido creemos que los principales objetivos en el escenario internacional sería la inclusión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como un grupo terrorista por la Unión Europea y demás países que todavía reconocen a la guerrilla colombiana como un grupo beligerante. También somos del criterio que como parte de este esquema se buscaría que los organismos legislativos de los Estados Unidos, apoyen la iniciativa de pertimitir que la ayuda militar otorgada para combatir el narcotráfico sea utilizada en forma paralela en la lucha antisubversiva. De ser aprobado por el Congreso de Estados Unidos que la ayuda otorgada para el Plan Colombia pueda ser utilizada para combatir a los guerrilleros, este hecho contribuiría para que los Helicópteros entregados por las autoridades estadounidenses a los organismos colombianos de seguridad puedan ser utilizado también en labores de contrainsurgencia y subsanar la deficiencia de movilización presente en el ejército colombiano. No cabe duda que el actual programa de "Seguridad Democrática" que implementará el próximo presidente colombiano, el cual comenzará el próximo 8 de agosto cuando se inaugure la primera "red de vigilantes en las carreteras", en el departamento del Cesar, constituyen un reto para el Secretariado de las FARC porque si el programa de contrainsurgencia de Álvaro Uribe llegara a funcionar el mismo seria el factor que pudiera alterar la balanza en contra de los grupos insurgentes que hasta ahora han tenido la iniciativa en este conflicto. PROGNOSIS Primero: El programa de "Seguridad Democrática" representa un peligro político para Álvaro Uribe si el mismo no es manejado en forma adecuada porque puede dañar su credibilidad a nivel internacional. Estas redes de informantes fácilmente podrían ser infiltradas por los paramilitares cuestionando la credibilidad del nuevo mandatario. Segundo: Para contrarrestar este plan de contrainsurgencia, el Estado Mayor de las FARC podrían en los próximos meses incrementar sus acciones urbanas y desatar una ola de atentados terroristas en los principales centros urbanos de Colombia. Tercero: Somos del criterio que con la elección de Álvaro Urive Velez como presidente de Colombia las probabilidades del mismo de sufrir un nuevo atentado, han aumentado considerablemente como una forma de neutralizar al principal promotor de una salida militar al conflicto colombiano que obligue a las FARC y ELN a negociar sin condiciones.
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