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ARGENTINA ENTRE EL CAOS Y LA DICTADURA

4 de Febrero de 2002

SUMARIO

Las últimas protestas escenificadas, en la Argentina han puesto en estado de alerta al gobierno del presidente Eduardo Duhalde, debido a los ingredientes de inconformidad social que en el mes de diciembre provocaron la renuncia de Fernando De La Rua de la máxima magistratura del país. Si las acciones de protesta suben en cuanto a intensidad y violencia, estos hechos pueden representar el primer indicativo del principio del fin para el gobierno de Duhalde y en última instancia, podría incluso desembocar en un golpe de estado patrocinado por las Fuerzas Armadas argentinas.

ANÁLISIS

La Argentina vive en la actualidad la peor crisis institucional producto de factores ecomicios y financieros, que han terminado en desórdenes violentos, con un saldo plural de muertos y cuantiosas pérdidas materiales. En la actual coyuntura político-económica han empezado a presentarse los primeros indicativos de una grave desobediencia civil contra la clase política gobernante, que ha conllevado en su etapa primaria a la sucesión de cinco presidentes en menos de dos semanas.

Esta crisis tiene sus orígenes en un proceso de descomposición del sistema financiero argentino, la alta corrupción de la clase dirigente, el fracaso de las políticas ultraliberales aplicadas por el ministro Domingo Cavallo y las severas restricciones bancarias que fueron los catalizadores que provocaron en el pasado mes de diciembre, una explosión social que le costó la Presidencia a Fernando De La Rua.

Según nuestros analistas el primer antecedente de la situación Argentina, se encuentra en la crisis financiera que afectó a Turquía en el mes de febrero de 2001 y esta situación continuó contagiando a otros mercados emergentes entre ellos el argentino. En el escenario argentino los factores descritos anteriormente sumados a otros factores como los son: un profundo déficit fiscal, un aumento del gasto público y una deuda pública de 132,000 millones de dólares, crearon un clima de incertidumbre en la sociedad Argentina que provocó una fuga de capitales del país y una caída en los depósitos bancarios. Para frenar la salida de activos, el presidente De la Rua impuso en diciembre las primeras restricciones bancarias que en principio impedían el sacar divisas hacia el extranjero por un plazo de noventa días y restringía a 250 dólares por semana el límite para realizar retiros bancarios. La clase media de la Argentina y demás sectores marginados, agotados por los ajustes gubernamentales y empujados por la disminución del poder adquisitivo, se revelaron en contra de las medidas impuestas, dando como inicio a una ola de saqueos en las principales ciudades de la Argentina que no pudieron ser controlados por los organismos de seguridad y que amenazaban con sobrepasar la capacidad de control de las autoridades. La huelga general convocada por la Confederación General del Trabajadores y la falta de concertación para convocar a un gobierno de unidad nacional dieron por saldo la dimisión de Fernando de la Rua el 20 de diciembre 2001.

El análisis descriptivo que acabamos de exponer es consistente en determinar que el actual presidente Eduardo Duhalde, enfrenta los mismos factores de inestabilidad e ingobernabilidad que sus antecesores, lo cual en cualquier momento puede conducir a un estallido social de las mismas proporciones o mayores que los anteriores, que le han costado la presidencia de la república a los otros presidentes que le han antecedido en los últimos 40 días. A los factores evaluados debemos integrarle como nuevo elemento la decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Argentina que a partir del 1 de febrero anuló el decreto que imponían las restricciones bancarias antes descritas. Este fallo judicial permitiría que todos los cuenta habientes retiren sin ningún control las sumas de dinero que ellos deseen, lo cual como primera conjetura puede provocar una iliquidez del sistema. La nueva información recolectada en lo últimos días es clara y marca una fuerte tendencia en el sentido de que nuevas acciones de protestas contra el gobierno nacional, se pueden estar realizando después del día 5 de febrero cuando reabra el centro bancario nacional que fue cerrado por el Banco Central como primera medida de control ante el pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia.

Dentro de este marco conceptual nuestro Dep. de Asuntos Latinoamericanos plantea a través de las investigaciones realizadas, la siguiente prognosis que podría desarrollarse en los próximos seis meses dentro del escenario Argentino.

Primero: Como señalamos al principio de nuestro análisis, es muy probable que el presidente Eduardo Duhalde se enfrente a manifestaciones populares de mayor magnitud que las antes registradas. Si estas se salen de control y se tornan violentas pueden ser el principal motivo para que Duhalde no termine el período presidencial que le fue conferido por el Congreso Nacional.

Segundo: Si el presidente Duhalde producto de la presión popular de la clase media, se ve obligado a abandonar la Casa Rosada antes del término de su mandato, es nuestra tesis que una alternativa política podría ser que el Congreso llame a elecciones presidenciales anticipadas, para buscar una salida constitucional y de consenso a la actual crisis que vive el país.

Tercero: Si la clase política no logra sobreponer las diferencias partidistas que mantienen en la actualidad y si la sociedad argentina continua su tránsito hacia la ingobernabilidad, es probable que las Fuerzas Armadas tomen el control del aparato estatal para imponer su percepción de orden al resto de los componentes sociales que conviven en Argentina. Un golpe de estado ejecutado, sería provisional hasta que se supere el período de convulsión social y se logren aplicar los impopulares reajustes económicos que no tienen el consenso de la población.

Sin importar en qué contexto se analice la asonada castrense, la principal consecuencia sería el aislamiento del país por la comunidad internacional.

Esta última hipótesis que también es compartida por la Unión Europea y que está plasmada en un documento de trabajo de este organismo, fue difundida el 16 de enero de 2002. La misma es coincidente con nuestra evaluación de inteligencia, es nuestra opinión que la tesis de un golpe de estado es la prognosis que está cobrando mayor fuerza predictiva. Dependerá de los protagonistas internos que deben lograr conciliar sus diferencias internas y de los actores externos como es el caso del Fondo Monetario Internacional y de la Casa Blanca, para que la amenaza de un estallido social que se vive hoy la Argentina sea neutralizada a tiempo. Lo contrario a este planteamiento, agregará un nuevo componente de inestabilidad a la región.

 

 

 

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