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EL CONFLICTO DE BAJA INTENSIDAD IRAQUI 31 de Julio 2003 SUMARIO El presidente George W. Bush anunció el primero de mayo el final de las grandes operaciones militares en Irak. Contrario a este anuncio, el número de bajas de soldados estadounidenses continua aumentando como una consecuencia directa de los ataques que son realizados por la resistencia iraquí. Esta modalidad de conflicto, puede representar un estancamiento para las tropas anglo-estadounidenses desplegadas en territorio iraquí y poner en duda la capacidad del aparato militar de los Estados Unidos frente a adversarios que disponen de menos recursos, pero que conocen las tácticas de la guerra asimétrica. ANALISIS El secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, rechazó a principios de este mes que los ataques contra las fuerzas estadounidenses y británicas en Irak constituyan una guerra de guerrillas y que la situación en este país se esté asemejando al conflicto que libraron en Vietnam en la década de los sesenta. Esta declaración pronto ha tenido que ser modificada por la contundencia de los acontecimientos y el general John Abizaid nuevo responsable del Comando Central estadounidense (Centcom) con sede en Qatar, ha reconocido que los soldados que él dirige, están enfrentando un Conflicto de Baja Intensidad (Low Intensity Conflict)*. Esta declaración fue formulada tomando en consideración que desde el momento en que el ejército iraquí fue derrotado en forma contundente por la superioridad tecnológica militar de los Estados Unidos, ha surgido una resistencia ante esta ocupación. En un principio esta resistencia fue espontánea y con un nivel mínimo de organización en sus ataques. En las primeras etapas sus principales blancos fueron vehículos militares que era atacados con fuego de armas livianas y lanzacohetes RPG-7, pero en la actualidad hemos observado que esta resistencia está adoptando métodos más sofisticados en sus ataques, tal y como quedó demostrado el pasado 16 de julio cuando un avión de trasporte de la clase Hércules C-130 de EEUU recibió un ataque con un misil tierra-aire SA-7 GRAIL 9K32M en el momento en que aterrizaba en el aeropuerto de Bagdad. La habilidad del piloto y las medidas antimisiles de la aeronave evitaron un desenlace fatal para sus ocupantes. Este hecho es una confirmación de que la resistencia está mutando hacia formas más refinadas en sus acciones armadas. Por otro lado, el número de sus emboscadas registra un aumento cuantitativo que oscila entre 12 a 15 ataques diarios y por lo menos una de estas acciones tiene consecuencias fatales para las tropas estadounidenses. En este sentido en el mes de mayo se produjeron siete bajas fatales, en junio diecisiete y en julio veintiséis soldados estadounidenses fueron muertos en diversas acciones hostiles, dando como resultado final en estos tres meses, unas cincuenta bajas y sin indicios de que esta situación pueda ser controlada a mediano plazo. Esto plantea como consecuencia inmediata que el goteo de bajas continuará dentro de las filas del ejército de los Estados Unidos. Todavía no está claro para los servicios de la inteligencia militar estadounidense, quiénes con los cabecillas que están digirigiendo estas acciones. En un principio se tenía la hipótesis de que los hijos del dictador Saddam Husseim, Qusai y Odai podían ser los responsables del movimiento de resistencia. Sin embargo esta hipótesis quedó descartada con la muerte de ambos y con la continuación de los ataques a un ritmo más acelerado y con la adopción de nuevos métodos. Nuestra tesis es que en Irak no opera un solo grupo de resistencia, por el contrario son una variedad de organizaciones que están conformadas por células cuyos integrantes no sobrepasan las ocho personas y en total pueden ser aproximadamente unos cinco mil guerrilleros que están hostigando a las fuerzas de la coalición. Estas organizaciones son conformadas por personas con intereses y motivaciones heterogéneas, que van desde antiguos miembros del partido Baath, soldados iraquíes, oficiales de los servicios secretos, milicianos extranjeros de nacionalidad siria o libaneses que ingresaron a Irak al comienzo de la Segunda Guerra del Golfo para apoyar las tropas de Husseim. Más recientemente, las autoridades militares estadounidenses han señalado que tienen informes de inteligencia sobre la presencia de miembros de Al Qaida que pueden estar operando en la ciudad de Bagdad. Según nuestro Depto. de Inteligencia Militar, las principales ventajas que tiene la resistencia iraquí en estos momentos son: 1- Un mejor conocimiento del terreno frente a las tropas anglo-estadounidenses. 2- Mejor capacidad de inteligencia para identificar potenciales objetivos que pueden ser atacados y de contrainteligencia para evitar ser infiltrados por agentes de los servicios secretos estadounidenses. 3- Importantes reservas de armas convencionales para sostener sus acciones por varios años sin necesidad de buscar fuentes de aprovisionamiento externas. 4- Capacidad de ocultarse entre la población civil, factor que imposibilita que los miembros de la resistencia puedan ser identificados por la población no combatiente. LOS FACTORES DE VULNERABILIDAD DEL MANDO ESTADOUNIDENSE EN IRAK La historia militar de Vietnam, Afganistán y Somalia ha demostrado la deficiencia de ejércitos técnicamente superiores en diseñar tácticas y estrategias para enfrentar las amenazas que encierran las guerras asimétricas. Por su parte la insurgencia iraquí, ha comprendido cuáles son sus ventajas y vulnerabilidades y se han adaptado a esta nueva forma de guerra que es una combinación de guerra de guerrillas urbana con acciones de terrorismo de nivel medio. Para contrarrestar este tipo de amenaza, el comando y control estadounidense debe diseñar un plan de contrainsurgencia que valore todas las amenazas de guerra asimétrica que en estos momentos están presentes en el teatro de operaciones de Irak. Este plan debe perseguir como objetivo el propinar un golpe estratégico a estos movimientos insurgentes. El primer punto en el diseño de este plan, debe ser el rediseñar la actuación de los servicios de la inteligencia militar. Los Estados Unidos no tienen rival en la aplicación de inteligencia electrónica y satelital, pero ante un adversario que se mimetiza entre la población civil, estos recursos pierden toda efectividad. En este tipo de conflicto, la mejor herramienta es la inteligencia humana (Humint), por lo que es nuestra opinión, que para limitar las acciones de la insurgencia iraquí, el mando estadounidense tendrá que ampliar sus redes de informantes dentro de las comunidades donde tiene presencia la guerrilla o las células terroristas. Otro objetivo que tiene que alcanzar la inteligencia es lograr identificar quiénes son los principales líderes de la guerrilla a nivel táctico y estratégico. Este objetivo podría ser alcanzado mediante el pago de recompensas a las personas que proporcionen información valiosa que facilite la neutralización de estos elementos. La experiencia ha demostrado que ningún plan de contrainsurgencia que se ejecute puede funcionar si no se logra neutralizar a los dirigentes de estos movimientos. Como ejemplo citamos el caso peruano, donde se demostró que una vez capturado el principal líder de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, este grupo terrorista fue derrotado y desarticulado. Otro aspecto que se tiene que considerar en las acciones de contrainsurgencia, es que el personal militar estadounidense que realice estas tarea debe estar capacitado para tal fin como es el caso de las Fuerzas Especiales (Boinas Verdes, Navy Seal y Delta Force). Esta clase de unidades, de las que actualmente no hay un número suficiente en Irak, por su formación especial en combate urbano y tácticas antiguerrilla están mejor preparadas para enfrentar a los miembros de la resistencia iraquí y son más conscientes del factor decisivo de ganarse a la población no combatiente. La información proveniente de diversas fuentes abiertas, señala que los abusos cometidos contra la población civil iraquí por parte de las tropas regulares del ejército anglo-estadounidense al momento de requisar viviendas y capturar sospechosos, está facilitando las acciones de la resistencia y hace que la simpatía de la población iraquí aumente hacia los insurgentes. Por tal motivo la utilización de comandos de las Fuerzas Especiales con pleno conocimiento de la cultura árabe, podría reducir los incidentes de este tipo que son políticamente contrarios a los objetivos de la coalición en esta etapa, en la que se busca crear la estabilidad en esta nación. CONCLUSIONES Primero: Los ataques que han sido ejecutados por la resistencia iraquí demuestra que los aliados están vistos como una fuerza de ocupación y no como liberadores por la población iraquí. En la actualidad la población no combatiente se muestra indiferente hacia las tropas estadounidenses y en el peor de los casos apoya a la resistencia en sus acciones. Segundo: Es preciso que la coalición anglo-estadounidense diseñe un plan de contrainsurgencia que tenga por principales pilares, una mejor inteligencia táctica tendiente a identificar los cabecillas de la insurgencia y buzones de armas. De igual forma se debe emplear en el aspecto táctico, tropas con capacitación en guerra irregular y en el plano estratégico personal de mando con experiencia en conflictos asimétricos. Tercero: La resistencia iraquí en los actuales momentos no ha perdido la iniciativa de combate. Los grupos que componen estas organizaciones son los que deciden dónde y cuando atacar. Poniendo a las tropas estadounidenses en una posición defensiva. Cuarto: Los nuevos métodos de ataque contra las fuerzas estadounidenses están indicando que los grupos de resistencia van a pasar de los ataques individuales con armas livianas, a golpes más contundentes y de mayor repercusión propagandística. El siguiente paso que pueden emprender estas fuerzas irregulares son los atentados terroristas con bombas, coches bombas y todo tipo de acciones en la propia ciudad de Bagdad. Quinto: También son una amenaza latente y un objetivo probable, las acciones de sabotaje contra toda la infraestructura eléctrica, comunicaciones y demás servicios públicos. Estas acciones tendrían como objetivo estratégico acentuar el clima de disconformidad de la población no combatiente contra las tropas de ocupación. Sexto: En la actual coyuntura el escaso nivel de estabilidad imperante en Irak, hace de este país un escenario de alto de riesgo para el personal militar estadounidense, fuerzas de paz que están operando en tareas humanitarias**, personal civil occidental que participa en las tareas de reconstrucción y miembros de organizaciones humanitarias. *La doctrina militar estadounidense señala que las formas de la guerra de baja intensidad son variadas y se asocian con situaciones de inestabilidad, contención agresiva, paz armada, conflictos militares cortos, acciones de terrorismo, subversión, conflictos internos, guerra de guerrillas, insurrecciones, guerras civiles, guerra irregular o no convencional. ** Estas Fuerzas de Paz están representadas por personal militar de: Australia, España, Polonia y soldados de Centroamérica que han sido enviados a Irak en tareas humanitarias en apoyo de las tropas estadounidenses.
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